Las personas estamos condicionadas a responder de una cierta manera ante las distintas situaciones que se nos presentan en la vida. ¿Qué ocurre cuando hay un trastorno en nuestra personalidad?
Realidad virtual; es esto precisamente lo que los trastornos de la personalidad crean, una falsa realidad de lo que vemos, sentimos y como percibimos.
Ya sea un trastorno paranoide, esquizoide, esquizotípica, histriónica, narcisista, antisocial, limite, dependiente, obsesiva compulsiva o pasivo agresiva, estos hacen que el sujeto pierda la conciencia se sus comportamientos inapropiados.
La personalidad múltiple o trastorno de identidad disociativo, consta básicamente, en que el individuo expresa distintas identidades alternantes que coexisten en el interior del mismo, se manifiestan de manera pacífica o conflictiva.
No es menor acotar que este trastorno se da mas en mujeres que en hombres, están relacionados con abusos emocionales o físicos (entre otros) padecidos en la infancia. Es así como estos trastornos a la personalidad pueden llevar a situaciones inesperadas a quienes lo padecen, sin siquiera darse cuenta de lo que esta aconteciendo.
A lo nuestro: me cuesta entender que cada vez es más la gente que padece estos trastornos. Puede que sea resultado de los tiempos de cólera en los que vivimos, en donde los abusos se manifiestan de todas las maneras posibles. En donde la agresividad está a la orden del día.
Tal vez el problema está en que desde pequeñas las mujeres aprendemos a poner la otra mejilla, ¿Nos dejamos pasar a llevar con facilidad? No lo se.
No es sano que una persona tenga que lidiar con distintos sujetos en su cabeza, imagínense el cansancio con el que terminan al representar los papeles de madre, hija, joven religiosa, puta, rebelde o hasta de un hombre, sólo por dar el ejemplo de una mujer llevando la vida de una actriz, que cada día tiene que representar distintos personajes, todos con el mismo disfraz. Más que encerrarlos en una clínica de rehabilitación, yo les daría un premio Altazor a la mejor actuación.
Al menos no hay tiempo para aburrirse, no se preocupan de que harán mañana, o como comportarse en la mesa. A todo hay que mirarle le lado positivo…
¡Hombres! Se quejan de tener que vivir con los cambios hormonales de la mujer, como estarían con un trastorno de la personalidad. Dios nos salve de ese caos.

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