martes, 29 de julio de 2008

Sexo express



El ser humano se diferencia de los animales por el razonamiento y el hecho de ser un ente pensante y diferenciador de lo bueno y lo malo. ¿Hasta qué punto esto puede ser el freno de un instinto sexual, animal, inherente a todos nosotros? ¿Será tal vez aquí, donde vemos con más fuerzas los postulados de Darwin, que ve nuestra génesis en un mono? Lo cierto en este punto es que todos, sin distinción, poseemos ese fuego interno, que en un determinado momento se convierte en un volcán que busca eufóricamente entrar en erupción, sin importar con quién; el objetivo es sólo calmar esa sed interior que clama por ser saciada.

Discoteca, alcohol, miradas, coqueteo, conversación, caricias, besos; es suficiente para descargar esa libido oculta sin importar quién está en frente. Suena como un buen panorama ¿Pero hasta qué punto? ¿Qué pasa cuando ese fuego se calma? .Después de haber mezclado tú cuerpo, tú sudor, tú intimidad con una persona a la cual no tienes ni el mas mínimo aprecio; es más, ni sabes su nombre, es cuando buscas el por qué de esos besos que se dejaron sentir con frenesí, los toqueteos que te llevaron a un falso clímax. Un clímax inventado por esa sed interna, para creer que está saciada. Falso, esa sed no busca un encuentro fugaz con un cuerpo ajeno. Busca su cuerpo complementario y es ahí donde se dará por satisfecha. Tal vez, los monos puedan tener uno y mil cuerpos complementarios para poder procrear, pero el ser humano sólo algunos con los que puede desatar todo su potencial y crear familia.

El cuerpo, es algo sagrado que mal utilizamos a veces sin razón, por estar embobados con la idea de obtener un placer extremo, de aprovecharlo mientras es útil y sacarle todo lo que tiene para dar. Pero al otro día solo te queda un vacío que no pudiste suplir con esa noche de placer, quizás es mejor pensar en qué puede hacer que ese espacio sea ocupado.

No nos dejemos influenciar por una sociedad en la cual todo tiene que ser rápido, fácil, o mejor dicho “express”. La instantaneidad, está logrando que no veamos realmente lo que está a nuestro alrededor para valorarlo, puesto que hay miles de instancias para conseguir otro. Es tan fácil como entrar a Internet y vislumbrar la cantidad de almas solitarias que están dispuestas a compartir su cuerpo, con un mero fin lúdico. Lo express, terminará por sepultar a una sociedad que se llena, cada vez más de inservibles vicios. Cuánta veces hemos aconsejado a una persona olvidarse del amor de su vida ¿por qué?, porque hay miles de peces en el mar, efectivamente miles de peces más, pero las posibilidades de que sea tu cuerpo complementario ¿cuántas hay?.

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