“Amores como el nuestro”
Enfermizos, vomitivos, esos que te causan fiebre y hacen que te sangre la nariz, esos amores únicos y decisivos en tu vida.
Siempre me he preguntado hasta donde se puede llegar por amor, creo que aun no encuentro respuesta. Es que cuando tu vida comienza a girar en torno a una persona, créanme que te cambia todo, ya no ves igual las cosas, el amor te crea, te reinventa, te sana o en este caso te enferma.
En mi caso el amor me ha enfermado! Lo asumo, me ha tirado a la cama literalmente, y no de una buena manera. Me doy cuenta de que he llegado a entregar todo por amor, he regalado mis ganas, tiempos, ilusiones, fuerzas y todo lo que puede existir en mis entrañas; he comido y llorado mis penas, he sufrido culpas de otros y también las mías claro está. Caminé, troté y corrí… sudé, desperté y por fin viví todas las malditas etapas dignas de la peor tragedia griega que puede llamarse tu “Love Story”.
A veces pienso que hasta se puede entrar en “shock”, tirarte al suelo y quedarte inmóvil, cual muñeca en tu dormitorio de niña de 8 años… quieta, intacta con los ojos fijos pegados en la nada. (no es la idea contar mi historia, pero se que terminaré en eso).
De repente la fe de uno reside en las cosas menos pensadas, ¿alguien puede imaginar que la fuente de todo tu “poder”, está en aquella persona que conociste en un pub?.
Eso de saber que será lo ultimo en lo que piensas en la noche y lo primero que recuerdas al despertar por las mañanas. El que tu cuerpo te de pruebas fehacientes, que con cada lagrima, cada vomito o desmayo sepas que esta cosa que te lleva para todos lados, esta masa que de cierta manera es la responsable de tu existencia, porque sin ella simplemente no serías, te avise que hay un sentimiento dentro de ti, algo tan grande como el universo, pero a la vez tan invisible como el engaño. Algo tan simple y tan complejo a la vez que al escuchar una palabra o sentir un beso en tus labios pueda darte o quitarte la vida, pararte o hacerte latir más fuerte el corazón, es algo inexplicable.
La vida la comenzamos “solos”, y somos felices, no necesitamos nada más para que nuestra existencia esté completa, comemos... dormimos y ya!. Pero al pasar los años vas conociendo gente, independiente de quien sea, mamá, papá, tía, primo o novia, hay personas que hasta con su indiferencia “hacen la diferencia”. Y uno sin darse cuenta comienza de a poco, cual adicto se hace dependiente de su droga, nosotros necesitamos a estas personas como al aire. Así es, verlos “olerlos”, respirarlos, enterarse de que hacen o con quien están; como estuvo su día o simplemente saber si necesita tanto de ti como tu de el o ella.
Así se parte, luego del amor muchas veces sigue la obsesión. Es que cuando el amor es tan grande, no basta con solo saber de esta persona, es un círculo vicioso, una calle sin salida en la cual no quieres estar si no estas acompañado.
“Todo fanático es psicópata por naturaleza”
Cuando las cosas no salen como están planeadas comienzan los problemas: el peso en la lengua, la dilatación de las pupilas, rodillas dobladas y espasmos violentos se apoderan de ti, los celos o separaciones pueden hasta llegar a quitarte la vida. La patología está dentro de nosotros, pero solo algunas personas pueden hacer que esta brote desde los lugares mas ocultos de tu ser.
“Pueden tomar mi corazón y aplastarlo hasta que desaparezca cada partícula de su composición, me arrancaré los ojos para no verte y cortaré mi lengua para dejar de hablar de ti, mis oídos estarán dinamitados cada vez que escuche tu nombre… y ni siquiera puedes imaginar lo que haré con mis manos cada vez que estas tomen una pluma con el fin de dedicarte unos escritos exactamente como lo hago ahora. Si de mi sentir eres responsable, entonces todos mis dolores serán tuyos y cada palabra que escupa mi boca roja de tu sangre, será en tu honor. Pídeme que muera o que desaparezca, porque se que todo lo que digas o hagas creeré, dejaré de comer y de caminar y me convertiré en el ser mas patético que puede existir; solo para alimentar tu ego, así seré. Solo por ti.”
Queda claro?
Los cambios físicos y mentales son la señal de que nuestra enfermedad crece, el que ya no quieras hablar demuestra la efectividad del enamoramiento. El nudo en la garganta y la invalidez del cuerpo ya indican un corazón roto, y créanme que es así.
“He estado mas enferma, tirada, despojada y más humillada que en toda mi vida desde que me enamoré”.
Que si llegaría a un extremo por esto?, Si! Y que miedo me da, pero se que mientras viva estaré ahí, parada, dispuesta a entregar lo que tengo y tanto mas por la persona que me roba el sueño, soy una “amante”, porque cuando amo… es lo único que se hacer, es como si cada parte del cerebro que me hace funcionar en otros aspectos se bloquearan, y solo funcionara la que esta conectada a mi corazón. He estado tan cerca de romperlo que siento como si estuviera “retando al amor”, y que mis ilusiones muertas son todas sus cicatrices de guerra! “Desde que perdí que estoy tan enamorada”.
Es con todo eso que me doy cuenta de que los “amores enfermizos”, son un mal necesario, a quien no le gusta sentirse enfermo cuando ves a la persona que amas venir a ti? “ver esos ojos de gato mirarte a ti y solo a ti aunque sea solo por un segundo, saber que al menos una lagrima que cayó de ellos es para ti”. Eso me hace doler la panza, y solo puedo decir una cosa… ME ENCANTA MI AMOR PSYCHO!